El Artículo 11 especifica que una eventual sobre-demanda se resolverá por sorteo. La asignación por sorteo conducirá a quebrar grupos de estudiantes que proyectan ir a un establecimiento juntos, quita posibilidades de elección a las familias (no menos que “primero llegado se matricula primero” o una regla según la cercanía geográfica) y conducirá a múltiples postulaciones (cosa de asegurarse a llegar en alguna parte). La primera consecuencia es una crueldad innecesaria. La segunda deshace la justificación de la regla del sorteo por encima de otras reglas. La tercera conducirá a inflar la demanda (y la necesidad de sortear) en el momento de postular y desinflarla una vez los sorteos hechos: una inestabilidad en el sistema que es indeseable (y no es necesaria). Por lo tanto, aún si uno se opone a la selección, el sorteo no es la mejor forma de proceder; por lo tanto, hay que modificar el proyecto en este punto.
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martes, 17 de abril de 2007
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